Los Iban: cazadores de cabezas y tejedoras de Pua

La tribu más sanguinaria de Borneo

Los Iban son un grupo étnico perteneciente a los Dayak, los nativos de Borneo. El término Dayak agrupa a unos 200 grupos étnicos, cada uno con su propio dialecto, costumbres, leyes, territorio y cultura.

BorneoBorneo es la tercera isla más grande del mundo y es compartida por Malasia, Brunei e Indonesia. La jungla en esta zona es una de las más tupidas del mundo, con bosques tropicales con multitud de especies vegetales y animales. Es Borneo el único lugar del mundo donde el orangután (palabra que viene del malayo “orang hutan”, y que significa hombre de la selva) vive en libertad.

Los guerreros Iban son famosos por sus tatuajes. Una vez que un niño cumple con el rito bejalai, pasa a ser adulto y ya puede comenzar a tatuarse los hombros. Los Iban se tatúan todo el torso con tatuajes simétricos, la tráquea y si encuentras algún anciano con unos tatuajes circulares en las manos, denominados entegulun, significa que ese apacible anciano que tienes delante fue un feroz guerrero que en su día cortó alguna cabeza. Foto: Diego Caballero

Los Iban son famosos por sus tatuajes. Cuando un niño ya tiene edad de valerse por sí mismo se le tatúan flores en los hombros. Los tatuajes circulares en las manos identifican a un guerrero cazador de cabezas. Foto: Diego Zapatero

Los Iban viven en su mayoría en la región de Sarawak, en la zona que actualmente pertenece a Malasia. Durante la época colonial británica era bien conocida su reputación de feroces guerreros, ya que ampliaban su territorio atacando a sus enemigos y cortándoles la cabeza. El documental Headhunters of World War II (acerca de unos soldados estadounidenses que cayeron accidentalmente sobre Borneo) es bastante interesante, además de la historia en sí, para hacerse una idea de la reputación que esta tribu tenía y de cómo fueron los primeros contactos con la cultura occidental.

Los Iban viven de manera comunitaria en casas largas construidas cerca de la orilla del río. Son casas largas de unos 200 ó 300 metros construidas sobre palos para alzarse sobre del suelo y protejerse de los peligros de la selva, con una terraza y un pasillo interior que recorren toda la construcción. Las más de doscientas personas que conviven en la misma casa, viven sin embargo de manera independiente, pues cada familia cuenta con un apartamento propio. En la actualidad, siguen viviendo de manera comunitaria en casas largas, aunque ya empiezan a hacer uso de otro tipo de materiales además de la madera, como chapa, plástico y ladrillo.

Los Iban eran bien conocidos por cortar las cabezas de los enemigos a los que mataban y llevárselas como trofeo, pero también por la calidad y complejidad de sus tejidos, sobre todo el llamado Pua Kumbu. Así como a los hombres Iban se les juzgaba por su destreza a la hora de cazar cabezas, las mujeres eran reconocidas por sus habilidades en el telar.

Los textiles Iban: la guerra de la mujeres

El proceso de teñido es muy importante y contribuye a aumentar la consideración social de la mujer como alquimista, pues son necesarios conocimientos  concretos para conseguir un color ladrillo rojizo.

El proceso de teñido es muy importante y contribuye a aumentar la consideración social de la mujer como alquimista, pues son necesarios conocimientos concretos para conseguir un color ladrillo rojizo. Fuente

La mayoría de los Pua se realizan mediante la técnica de Ikat, un método de tejido y teñido usado por muchos grupos del sudeste asiático, pero los Iban son únicos en hacer diseños de gran tamaño y en valorar la expresión y creatividad personal de la tejedora, por lo que la variedad y la calidad de los diseños son realmente asombrosos. Los tejidos más impresionantes son los que se realizaron durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX, periodo en el que esta tradición tuvo su mayor auge.

El Pua Kumbu de los Iban representa la cumbre del tejido Ikat en el archipiélago indonesio. En otras regiones del país la calidad técnica puede ser igual o similar, como las telas de la zona de Lio en Flores, el Geringsing del pueblo de Tenganan en Bali, y la calidad y variedad de los tejidos procedentes de Sumba. Pero los intrincados motivos de los diseños Iban no tienen equivalente en la región e incluso, teniendo en cuenta la calidad de los tejidos de Indonesia, en el mundo.

El Pua Kumbu representa la esencia de la cultura Iban. Es una larga tela usada en fiestas y ceremonias, generalmente colgada para separar espacios. En la época en la que los Iban cazaban cabezas, hasta principios del siglo XX, estas telas también tenían un papel importante en el proceso.

No todas las tejedoras son capaces de llevar a cabo la complejidad técnica del Pua Kumbu. Es tarea de las mujeres de mayor edad, puesto que suelen ser las que tienen mayor habilidad y un repertorio más amplio de motivos para tejer. Además, el Pua Kumbu se considera un tejido sagrado capaz de comunicar el mundo espiritual con el mundo de los humanos, por lo que es importante que la tejedora sea espiritualmente madura. Los dibujos que va tejiendo la mujer adquieren poder, por lo que entre los Iban creen que si una mujer no está preparada y aún así decide comenzar a tejer un Pua Kumbu, pone en riesgo su vida y puede incluso morir. Por eso, la mujer que logra tejer un Pua Kumbu adquiere el estatus social equivalente al de un gran guerrero.

En el Pua Kumbu, llama la atención el nivel de estilización de los motivos. La mayor parte del arte primitivo es inicialmente representacional, y sólo en posteriores etapas de desarrollo las artesanas se atreven a dejar de lado aquello que es fácilmente reconocible para ir gradualmente reinventando las formas. Esto sugiere que el tejido entre los Iban es una forma muy antigua de arte y que ha sido una parte central de la comunidad por muchos siglos.

La primera leyenda que se conoce en la tribu respecto al tejido de textiles es la que se conoce como la historia de Seragunting, que fue registrada en 1909 por un misionero:

Un día un cazador disparó a un pájaro en la selva para convertir su plumaje en una falda de mujer. En su camino de regreso a casa se cruzó con la hija de un dios pájaro, que le preguntó acerca de la falda. Tiempo después, ambos se casaron y tuvieron un hijo, llamado Seragunting.

La hija del dios pájaro quiso regresar al cielo para arreglar unos asuntos. Ya había tejido dos prendas para su hijo y su esposo: la chaqueta del pájaro. La mujer se convirtió en pájaro para volar al cielo, y poco después le siguió Seragunting. En el cielo conoció a unos soldados que ya habían fallecido, quienes le enseñaron a observar los presagios los pájaros comunican y a coger sus cabezas y colocarlas en una manta, el Pua Kumbu.

Cuando Seragunting regresó a la Tierra transmitió a toda la sociedad Iban lo que le habían enseñado.

Esta leyenda es un buen ejemplo que refleja las creencias de los Iban. En esencia, creen en un sistema divino que les guía a través de eventos naturales, especialmente en el comportamiento de los pájaros, reptiles y animales en general.

Figuras antropomorficas representadas en el Pua Kumbu.

Por ello en la mayoría de los Pua Kumbu se representan animales, porque ellos simbolizan los fenómenos supraterrenales. Para los Iban los cocodrilos representarían a sus familiares fallecidos, por lo que su representación en el Pua Kumbu ayudaría a mantener en buen estado los cultivos. Junto a ellos se tejen representaciones de alimentos, para que los cocodrilos no estén tan hambrientos que tengan que romper barreras y comer a la tejedora. La serpiente se asocia con malos presagios, por lo que su uso como motivo es muy cuidadoso. Los pájaros sin embargo representan buenos presagios, así que un Pua Kumbu con motivos de aves se cree que ayuda a la curación de un enfermo y atrae riquezas en lo laboral. El poder de la tela viene del espíritu que se captura y representa en el tejido. El motivo principal se bordea para contener el poder y que no escape.

Motivos de pájaros en un Pua Kumbu.

Motivos de pájaros en un Pua Kumbu. Fuente

Varios investigadores han invertido tiempo y energía queriendo hacer un inventario de los diseños textiles de los Iban, aunque siempre existirá cierta ambigüedad en cuanto a su significado. Algunos estudiosos han rechazado con acritud las conclusiones de otros, queriendo relacionar los diseños un poco forzadamente con la tradición de cortar cabezas. Además de que tampoco es posible fiarse al cien por cien de una tribu que no duda en tomar el pelo a crédulos estudiosos de su cultura.

Parte de la fascinación con el Pua de los Iban tiene que ver con su asociación con la caza de cabezas. Un miembro de los Iban aclara la relación que tiene este tejido con las cabezas cortadas:

Hay muchas historias acerca del uso del Pua para recibir los frutos de las expediciones en la caza de cabezas. Pero la idea de una cabeza ensangrentada de la que caen gotas de sangre que es envuelta sin ceremonias en un Pua Kumbu es realmente un mito. Un mito muy sangriento que combina bien con el romanticismo de la época.

Los Iban fueron la tribu más temida de Borneo

Los Iban fueron la tribu más temida de Borneo. Fuente

En realidad, cuando los guerreros regresaban de una batalla con las cabezas trofeo, no las llevaban directamente a la casa. Escogían una zona al alcance de escucha de la casa y acampaban ahí durante siete noches. Las cabezas trofeo se limpiaban y ahumaban en el fuego para secarlas. Mientras tanto, las mujeres en la casa empezaban a preparar el festín y, especialmente, a reparar los valiosos Pua Kumbu para la ceremonia de recibimiento de las cabezas. Durante estos días, toda la comunidad sabía que los guerreros ya habían regresado sanos y salvos, pero simulaban que todavía estaban en batalla.

La mañana del octavo día los guerreros se vestían con sus mejores galas (probablemente llevadas desde la casa por algún hermano o primo más joven) y empezaban la procesión hasta la escalera principal de la casa. Les acompañaba la música de los gongs (también probablemente llevados durante la noche desde la casa) y hacían una entrada victoriosa, algo parecido a la entrada jubilosa de Cesar en Roma, con mucha pompa. Las mujeres se habían despertado temprano para prepararse ellas mismas y todos los objetos rituales para la ceremonia. La comida y el vino esperaban en la galería comunal de la casa. Las doncellas se engalanaban y esperaban ser cortejadas por los valientes guerreros.

Al llegar a la escalera, el guerrero líder presentaba su cabeza trofeo (o cabezas) a su mujer (si estaba casado) o a su madre (si era soltero) con muchos gritos de guerra.

La mujer que recibía la cabeza lo esperaba con un plato grande en sus brazos sobre el que había un Pua Kumbu cuidadosamente doblado. El ángulo y la forma eran muy importantes, ya que el motivo más poderoso del patrón debía tocar la base de la cabeza trofeo cuando ésta se colocase sobre el Pua. La cabeza trofeo, ya totalmente seca y con el pelo perfectamente peinado, se colocaba cuidadosamente sobre el Pua Kumbu en el plato. El hombre sujetaba la cabeza encima de la tela mientras la mujer ajustaba los ángulos de sus brazos para encontrar la mejor posición para la cabeza. Entonces, la mujer daba la bienvenida a la cabeza como lo haría con un bebé recién nacido, cantando una nana a la cabeza mientras la mecía (lo que se conocía como naku pala). Es en este momento cuando se creía que el poderoso espíritu del Pua envolvía y neutralizaba todas las fuerzas negativas de la cabeza del enemigo. Luego el siguiente guerrero en rango hacía lo mismo, hasta que todos los guerreros hubieran presentado sus cabezas. No había dramatismos. Era todo muy civilizado.

Entonces las cabezas se llevaban a la terraza donde comenzaba la ceremonia enchaboh arong. Después de los cantos, oraciones y bendiciones que culminaban con el ritual mordisco (las mujeres mordían las cabezas como un signo de victoria sobre el enemigo – esto, estoy de acuerdo, es de algún modo despiadado y horrible), las cabezas se colocaban en cestas de ratán y se colgaban en la casa delante de la casa de sus respectivos propietarios.

Por esto es por lo que nunca habrá manchas de sangre en ningún Pua Kumbu, por la sencilla razón de que las cabezas trofeo se ahumaban y secaban durante siete días antes de ser presentadas ceremonialmente en la casa. Cualquier mancha que un vendedor explique como una mancha de sangre es una completa mentira para inflar sus beneficios. Si realmente hay una mancha, probablemente será de comida o bebida durante el banquete. La única vez que he visto manchas de sangre de verdad en un Pua fue cuando un gallo de ceremonia sacrificado agonizaba y tiró unas gotas de su sangre durante un miring (ceremonia de bendiciones), lo que molestó profundamente a su propietario. La sangre animal tiene un hedor horrible. Nos gusta que nuestras telas estén limpias e impecables, más aún cuando son obras maestras de alto estatus. Así que si escuchas historias fantasiosas sobre manchas de sangre humana en un Pua Kumbu, simplemente sonríe y disfruta el cuento.

(…)

Las mujeres Iban continuaron tejiendo hasta mediados del siglo XX, cuanto esta actividad alcanzó pleno auge. Compraban finos hilos para refinar y desarrollar aún más varias técnicas de tejido. Pero con la llegada de la “modernización” al terminar la II Guerra Mundial, la práctica disminuyó mucho.

También la ocupación japonesa contribuyó a esta disminución, ya que la paralización de los intercambios comerciales hizo que los hilos para tejer escaseasen. Las mujeres se concentraron en sobrevivir a la guerra y en cuidar a sus familias en lugar de tejer por placer y estatus. Posteriormente, durante la colonización británica se hizo énfasis en la educación y muchas jóvenes Iban empezaron a ir a la escuela en vez de quedarse en casa tejiendo.

En los años sesenta era difícil encontrar una mujer tejiendo. Pese a que las tejedoras aún vivían, ya no tenían inspiración o necesidad de trabajar en el telar. Un “nuevo amanecer” había llegado con la Independencia en 1963 y las cosas del pasado se habían dejado a un lado. Además el auge del cristianismo en la zona había reemplazado los rituales Iban y, consecuentemente, la necesidad de todos los accesorios rituales, especialmente los textiles.

Aunque no todo está perdido. En la actualidad hay un resurgimiento que comenzó tímidamente en los años noventa pero está ahora cobrando impulso gracias a las mujeres ya retiradas de la zona que están volviendo a trabajar en los telares para continuar la tradición de sus antepasados y tejer por placer y estatus.

Derribando un mito. Vernon Kedit Jolly

Fuentes y enlaces

Esta aclaración se publicó primeramente en el foro Tribal Textiles y se difundió Pusaka Collection, un museo online de textiles de Indonesia muy completo que también explica más detalladamente las creencias de los Iban.

Para conocer más de la historia del bombardero norteamericano que cayó sobre Borneo podéis leer el post de Kurioso, donde hay muchos enlaces a otras fuentes.

Y podéis conocer más acerca de la tribu de los Iban y su estilo de vida actual en el blog Anillo de Fuego, en la página Turismo Viajes, y en el documental de TVE Otros Pueblos-Iban, Borneo.

Para más información en cuanto a los textiles, los dos primeros enlaces son valiosísimos (ambos en inglés) y también podéis encontrar algo en el artículo Women´s War. An Update of the Literature on Iban Textiles de la revista Moussons, dedicada a investigaciones de ciencias sociales en el Sudeste Asiático (en francés e inglés). También en este estudio (en indonesio).

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2 Responses

  1. Diego dice:

    Es Diego Zapatero, no Diego Caballero.

    Gracias.

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